Vecinos de barrio Larrea se manifestaron este lunes para reclamar la restitución de un terreno ubicado en Bolivia al 600 bis, entre Juan José Paso y French, que aseguran fue donado al municipio para funcionar como plaza pública.
La convocatoria se realizó bajo la consigna “Todos en contra de la usurpación, devolución de la plaza con mejoras” y reunió a adultos, jóvenes y chicos que durante años utilizaron el predio como espacio de encuentro, juego y recreación.
El terreno, de 64 metros de frente por 62 de fondo, habría sido cedido por la familia Casasola al municipio con la condición de que tuviera uso común y sin fines de lucro. Según relataron los vecinos, la plaza fue inaugurada hace unos 40 años durante la gestión de Horacio Usandizaga, aunque en los últimos años sufrió abandono y falta de mantenimiento.
La preocupación creció cuando un particular comenzó a realizar movimientos de tierra, levantar pilares y preparar conexiones de servicios. Ante los reclamos, personas vinculadas a la obra dijeron que el terreno había sido “comprado”. Los vecinos aseguran que nunca les exhibieron documentación que respalde esa operación.
Además, cámaras de seguridad registraron el retiro de los arcos de la canchita de fútbol que funcionaba en el lugar, lo que profundizó el malestar barrial.
Graciela Casasola, nieta del donante original, sostuvo que el espacio fue cedido para la comunidad y pidió que continúe abierto. Desde la vecinal también reclamaron una respuesta formal del municipio y advirtieron que el proyecto no cuenta con consenso de los habitantes de la zona.
Según los vecinos, el predio habría sido cedido a una fundación para construir un templo y un colegio evangélico. Para las familias del barrio, se trata de un “atropello” y de una privatización de hecho de un espacio que consideran público.





















