El Gobierno de Santa Fe metió presión con intensos operativos de control ambiental durante el último fin de semana largo. Los procedimientos conjuntos entre el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático y la Guardia Rural “Los Pumas” terminaron con el secuestro de kilómetros de redes prohibidas, armas, camionetas, tres detenidos por caza ilegal y un decomiso multimillonario de pescado.
En el Gran Rosario, los inspectores pusieron la lupa sobre comercios y centros de acopio en Fray Luis Beltrán y Granadero Baigorria. Allí se labraron actas por comercializar especies vedadas y por falta de registro. Como resultado, se decomisaron unos 8.400 kilos de sábalo, 5.000 de boga, 1.400 de bagre y 900 de patí. Además, se incautaron 20 surubíes que no daban la medida y 120 dorados, especie cuya captura comercial está estrictamente prohibida.
Por otra parte, en la zona de islas del departamento La Capital se retiraron 1.200 metros de redes antireglamentarias. En paralelo, el escándalo mayor estalló en el norte santafesino, en la zona rural de Fortín Olmos, donde interceptaron dos camionetas que trasladaban a un contingente de turistas franceses para hacer caza deportiva.
Los tres coordinadores argentinos no tenían carnet de guías, el responsable llevaba credenciales de armas vencidas y ningún turista tenía licencia de caza. Los agentes secuestraron tres escopetas, cartuchos, equipamiento y 24 patos silvestres muertos. Por orden del fiscal de Vera, los tres organizadores quedaron detenidos por infracción a la Ley de Conservación de la Fauna y tenencia indebida de armas.
Mientras que en todo 2023 se habían realizado apenas 18 comisiones de control, en lo que va de 2026 ya se concretaron 40 operativos (un 122% más). El salto en los decomisos de pescado es todavía más brutal: se pasó de apenas 385 kilos secuestrados en todo 2023 a más de 38.000 kilos en el primer semestre de este año.





















