El cruce, al que accedió el matutino porteño, se originó cuando Villarruel intentó lograr que se suspendiera la sesión prevista para este jueves en el Senado, donde el oficialismo buscará avanzar con el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada.
La iniciativa que elimina restricciones a la compra de tierras por parte de extranjeros, genera resistencia tanto en la oposición como entre aliados del Gobierno. Bullrich se negó a esa posibilidad, lo que dio inicio a un ida y vuelta cada vez más tenso entre ambas dirigentes.
A lo largo del intercambio, Villarruel cuestionó con dureza el contenido del proyecto de ley y acusó a Bullrich de acompañarlo por conveniencia política, mientras esta última defendió la iniciativa como parte de un proyecto de transformación económica del país y apuntó contra el kirchnerismo.
La discusión escaló y derivó a chicanas personales: Villarruel llegó a sugerirle a Bullrich que renunciara a su banca, la acusó de haber llegado tarde a la escena política libertaria y le recomendó, en tono irónico, alinearse con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Bullrich, por su parte, remarcó el caudal de votos que obtuvo en las últimas elecciones y cerró la conversación con una referencia futbolera, en la que se definió, junto a los suyos, como capaz de disputar “muchos mundiales” en política, además de despedirla anunciando el fin de “su corta carrera en la política”.
Consultado el entorno de Villarruel por Devanna, no hubo comentarios oficiales sobre el contenido de los mensajes. El episodio se suma a otra polémica reciente protagonizada por la vicepresidenta, quien había calificado a las autoridades británicas de “piratas usurpadores” de las Islas Malvinas en un posteo vinculado al partido de este miércoles, lo que motivó una respuesta oficial del Foreign Office británico y volvió a marcar distancia con la política de acercamiento comercial que mantiene el Gobierno de Javier Milei con el Reino Unido.




















