El propietario del inmueble, un hombre de alrededor de 60 años es conocido en el barrio como un acumulador compulsivo. Afortunadamente logró ponerse a salvo junto a sus tres perros al comienzo de las primeras llamas.
El siniestro comenzó cerca de las 5:30 y tuvo su foco inicial en el patio delantero de la vivienda, donde se encontraba una gran cantidad de objetos acumulados. Una densa columna de humo cubrió rápidamente la zona y alertó a los vecinos, quienes actuaron antes de que llegaran los servicios de emergencia. Dos dotaciones de Bomberos Zapadores concurrieron al lugar para combatir las llamas.




Según relató una vecina a la radio LT8, el hombre dormía cuando comenzó el fuego. A pesar de padecer problemas cardíacos, logró despertarse a tiempo y subió al techo para colaborar en la extinción del incendio junto con los vecinos, tirando agua con baldes. Sus tres perros también pudieron ser rescatados.
La vecina describió al damnificado como una persona prolija y bien integrada al barrio, sin conflictos de convivencia. Explicó que acumula objetos con el fin de venderlos, una práctica habitual en personas en situación de vulnerabilidad.
Señaló que en abril el caso ya había tenido repercusión mediática: personal de Defensa Civil, de Salud y de la Municipalidad inspeccionaron la vivienda en el marco de la campaña contra el dengue, al advertir el material acumulado. En esa oportunidad se anunció una limpieza del lugar, pero según la vecina, nadie volvió a presentarse.





















