La investigación por el homicidio de Gastón Montenegro comenzó a tomar un rumbo más definido. Los fiscales y efectivos que trabajan en la causa consideran que la principal hipótesis apunta a un ajuste de cuentas relacionado con el narcotráfico, aunque aún continúan reuniendo pruebas para confirmar esa línea investigativa.
Montenegro, de 25 años, había desaparecido a fines de junio en Capitán Bermúdez. Su búsqueda movilizó a distintas fuerzas de seguridad y derivó en numerosos allanamientos en Rosario, Capitán Bermúdez, Funes y Fray Luis Beltrán, donde fueron detenidas cuatro personas en el marco de una causa por comercialización de estupefacientes.
El peor desenlace llegó cuando su cuerpo fue encontrado semienterrado en un campo ubicado entre Serodino y Pueblo Andino. A partir de ese momento, la investigación se concentró en reconstruir qué ocurrió desde la última vez que el joven fue visto con vida hasta el hallazgo del cadáver.
Las primeras averiguaciones permitieron establecer que Montenegro habría sido privado de su libertad por varias personas. Incluso, familiares aseguraron que existían registros que mostraban al joven siendo obligado a subir a un vehículo por hombres armados, un dato que también forma parte del expediente judicial.
Con el avance de las pericias, los investigadores comenzaron a fortalecer la hipótesis de que el homicidio estaría relacionado con un conflicto por drogas, posiblemente vinculado a deudas o disputas dentro del circuito de comercialización de estupefacientes. No obstante, la Justicia aclaró que esa línea aún debe ser corroborada con nuevos elementos probatorios.
Mientras continúan las pericias forenses y el análisis de teléfonos celulares, cámaras de seguridad y demás evidencia secuestrada durante los allanamientos, la Fiscalía intenta determinar quiénes participaron del crimen y cuál fue el móvil que terminó con la muerte del joven.






















