El jefe de Gabinete, Diego Santilli, volvió a quedar bajo la lupa luego de conocerse su última declaración jurada patrimonial, que refleja un fuerte crecimiento de sus bienes durante los últimos once años de desempeño en distintos cargos públicos.
De acuerdo con la documentación presentada ante la Oficina Anticorrupción, el patrimonio del funcionario prácticamente se duplicó en términos reales durante ese período. La evolución responde principalmente a la revalorización de inmuebles, inversiones financieras y otros activos declarados.
Entre los bienes informados figuran propiedades, vehículos, participaciones en cuentas bancarias y tenencias financieras, además de otros activos patrimoniales que fueron actualizándose con el paso de los años.
Desde el entorno del funcionario sostienen que el crecimiento patrimonial responde a operaciones debidamente declaradas y a la evolución del valor de mercado de los bienes que integran su patrimonio, descartando cualquier irregularidad.
La publicación de las declaraciones juradas forma parte del régimen de transparencia que obliga a los principales funcionarios nacionales a informar periódicamente la composición de sus bienes y su evolución patrimonial.
El caso volvió a abrir el debate sobre el control de los patrimonios de los funcionarios públicos y el seguimiento de la evolución de sus activos mientras ejercen responsabilidades dentro del Estado.






















