La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) salió a rechazar las recomendaciones tributarias planteadas por el Fondo Monetario Internacional para la Argentina y calificó las propuestas como “reformas regresivas” que podrían profundizar la presión sobre trabajadores, consumidores y pequeñas empresas.
La reacción surgió luego de que el FMI sugiriera ampliar la base de contribuyentes alcanzados por el Impuesto a las Ganancias, revisar el régimen de monotributo, eliminar exenciones de IVA y avanzar en una reforma integral del sistema impositivo argentino.
Desde CAME sostuvieron que el organismo internacional pone el foco en aumentar la recaudación sobre sectores productivos y trabajadores sin abordar los problemas estructurales que afectan a las pymes.
La entidad también cuestionó que el diagnóstico del FMI no contemple el peso de tributos provinciales y municipales, especialmente Ingresos Brutos y tasas locales, que consideran uno de los principales factores que afectan la competitividad empresaria.
Además, reclamó avanzar hacia un nuevo consenso fiscal entre Nación, provincias y municipios para reducir la presión tributaria sobre la actividad económica, fomentar la inversión y sostener el empleo formal.
La discusión aparece en un momento sensible para la economía argentina, mientras el Gobierno de Javier Milei intenta sostener el equilibrio fiscal acordado con el FMI y, al mismo tiempo, enfrenta reclamos del sector privado por el peso de los impuestos y la caída del consumo interno.




















