El joven financista Guido Garay, quien saltara a la luz pública por haber sido parte de la financiera Cofyrco, a través de la que operaban grupos narcos, fue imputado este miércoles por tres hechos de estafas que suman unos 130 mil dólares. En la audiencia, se conoció que el implicado vendió un auto que no era suyo, recibió inversiones que luego no devolvió y hasta prestó una caja fuerte como gesto de confianza a uno de los damnificados. Las promesas de pago, al final inconclusas, fueron un patrón en el acusado.
El primero de los casos comenzó a fines de 2024, cuando a la empresaria dueña de la firma “Lindor SA” le llegó por Instagram un mensaje de un sujeto identificado como Jerónimo Gianello, quien solicitaba a los titulares de un BMW la documentación del mismo para concretar la transferencia. Los dueños sospecharon de Garay, quien tenía el rodado para la realización de un servicio mecánico y que no devolvía el coche ante los reiterados pedidos de la titular.
Gianello le manifestó a la dueña del auto que Garay se había presentado como apoderado de Lindor SA y relató que actuó a instancia de él. A todo esto, el sospechado negaba toda la situación y evitaba devolver el automóvil. La empresaria lo denunció penalmente por el perjuicio patrimonial ocasionado por los 28 mil dólares.
Otro de los casos por lo que se lo investiga a Garay da cuenta de que un inversor le entregó 50 mil dólares para que los trabajara en Cofyrco. En 2022, el duelo de la suma estadounidense dejó de recibir los intereses pactados y tampoco podía sacar su capital. Según sostuvo, Garay le respondía que los intereses supuestamente se “capitalizaban”, evitando así cumplir con la devolución del dinero.
Luego de varios reclamos, el joven financista le entregó un pagaré de 100 dólares que para la fiscal Georgina Pairola solo tuvo la finalidad de “dilatar el cumplimiento de la obligación y que la víctima deje de reclamar el pago de la deuda”.
El último de los hechos investigados también remite a 2022, un ahorrista lo contactó por un cambio de divisas. En uno de los encuentros, la mujer entregó diversas sumas en dólares, tanto en forma directa como por medio de terceros, que Garay recibió bajo el compromiso de conservar y restituir a requerimiento. El dato curioso es que una de esas visitas, el joven financista le mostró un caja de seguridad para resguardar parte del dinero ante la imposibilidad de la víctima de obtener nuevas cajas en entidades bancarias de Rosario.
En 2023, Guido G., reconoció que tenía en su poder 3.995 dólares en un plazo fijo a nombre de la víctima, cifra que posteriormente aumentó con nuevos aportes y reinversiones hasta alcanzar los 52 mil dólares. Ante los pedidos de la mujer por la devolución de su dinero, Garay primero la evitó y en 2024 firmó un pagaré a favor de la ahorrista, reconociendo la existencia y la exigibilidad de la deuda.
Con el patrocinio de los abogados Pablo Bedouret y Bárbara Reynoso, la víctima denunció penalmente a Garay. Tras un día detenido, este jueves el acusado recuperó la libertad tras pagar una fianza de 150 mil dólares.






















