La historia empresarial de Melting SRL concluyó de la peor manera: con una quiebra que expone no solo el fracaso financiero de la firma, sino también la responsabilidad directa de sus titulares en una cadena de incumplimientos que impactó en obras públicas y acreedores. La resolución judicial firmada por la jueza Lucrecia Mantello, selló el destino de la compañía y dejó al descubierto un derrotero empresarial atravesado por irregularidades.
El expediente “Melting SRL s/ Quiebra Indirecta”, tramitado en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N.º 5 de Rosario, dispuso la liquidación de la sociedad con domicilio en Nicaragua 820, tras el fracaso definitivo del concurso preventivo iniciado en 2018. La empresa, creada por Rolando Stabile y Diego Alberto Quintana, nunca logró acordar con sus acreedores ni presentar un plan de reestructuración viable, evidenciando una gestión incapaz de revertir su propio colapso.
El proceso judicial avanza ahora hacia la etapa de liquidación, con el 15 de mayo de 2026 como fecha límite para la verificación de créditos. Posteriormente, el 3 de julio se presentará el informe individual y el 2 de septiembre el informe general, pasos formales que terminarán de dimensionar el pasivo acumulado por la firma.
Pero la caída no fue sorpresiva. Desde su ingreso en concurso preventivo en septiembre de 2018, Melting SRL arrastraba dificultades financieras evidentes. Lo que siguió fue una seguidilla de intentos fallidos por evitar la quiebra, incluyendo el recurso al cramdown, mecanismo que permite a terceros tomar el control de la empresa mediante la cancelación de deudas. Sin embargo, incluso esa instancia terminó envuelta en cuestionamientos: los responsables de la firma intentaron introducir en el salvataje a un empresario con vínculos directos con ellos mismos, una maniobra expresamente prohibida por la legislación vigente.
Ese intento frustrado no hizo más que confirmar un patrón de conducta: decisiones empresariales orientadas a dilatar responsabilidades antes que a resolverlas. El resultado fue el agravamiento de la situación financiera y el cierre definitivo de cualquier alternativa de continuidad.
En paralelo, el desempeño operativo de la empresa mostraba señales alarmantes. El caso más visible fue la restauración de la Fuente de los Españoles, en el Parque Independencia, una obra emblemática que terminó convertida en símbolo del incumplimiento. Adjudicada en junio de 2017 por $7.314.772, la intervención quedó trunca tras reiterados conflictos de pago con el subcontratista encargado de ejecutar las tareas especializadas.
La obra se paralizó por primera vez a fines de 2018 y volvió a interrumpirse en 2019 por las mismas razones. En 2020 se acordó su reactivación para mayo de 2021, pero ese compromiso tampoco se cumplió. Finalmente, en octubre de 2021, el subcontratista abandonó definitivamente el proyecto ante la falta de pago. La imagen de la fuente cercada y abandonada durante más de un año se convirtió en una postal del deterioro de la gestión.
Recién en diciembre de 2022 el municipio rescindió el contrato por incumplimiento, y en mayo de 2023 debió convocar a una nueva licitación para retomar los trabajos. El daño, sin embargo, ya estaba hecho: recursos públicos comprometidos, plazos incumplidos y una obra histórica deteriorada por la desidia empresarial.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, el caso reflejó un modo de operar que combinó fragilidad financiera con incumplimientos sistemáticos. Constituida en 2014 por Rolando Stabile y Diego Alberto Quintana, Melting SRL se presentaba como una empresa dedicada a servicios de construcción, mantenimiento y saneamiento de obras civiles e industriales. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa promesa quedó desdibujada por una gestión que no logró sostener ni sus compromisos contractuales ni su estructura económica.
La quiebra no solo marca el final de la firma, sino que deja en el centro de la escena a sus responsables. Los empresarios Rolanda Stabile y Diego Alberto Quintana que, lejos de garantizar la ejecución de obras públicas, el cumplimiento de obligaciones y acusaciones por estafa, protagonizaron un proceso que culminó con acreedores impagos, proyectos abandonados y una intervención judicial inevitable.
El expediente ahora avanza hacia la liquidación total de los activos, mientras crece el interrogante sobre las consecuencias que enfrentarán quienes condujeron la empresa hasta este desenlace. Porque más allá de la quiebra formal, el saldo que deja Melting SRL es el de una gestión que convirtió oportunidades en incumplimientos y compromisos en deudas.





















