Venezuela continúa en estado de emergencia después de los dos fuertes terremotos que sacudieron al país y dejaron, hasta el momento, 235 muertos y más de 4.300 heridos. Las tareas de rescate siguen en distintas zonas afectadas, mientras cientos de personas permanecen desaparecidas o atrapadas entre los escombros.
Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, provocaron derrumbes, daños estructurales, cortes de energía y escenas de desesperación en localidades cercanas a Caracas y en zonas costeras como La Guaira. Equipos de emergencia, voluntarios y vecinos trabajan contrarreloj para encontrar sobrevivientes.
El ministro de Salud venezolano, Carlos Alvarado, confirmó que los centros médicos recibieron a decenas de personas sin signos vitales o que murieron al llegar a los establecimientos. En paralelo, se reportaron más de 250 edificios dañados y al menos 2.927 familias damnificadas, según autoridades locales.
La asistencia humanitaria ofrecida por distintos países comenzó a llegar al país, mientras el gobierno dispuso medidas excepcionales ante el colapso de servicios básicos, el cierre del principal aeropuerto de Caracas y la suspensión de clases y transporte subterráneo.
En algunas zonas también se registraron saqueos y episodios de tensión social. La prioridad de las autoridades sigue puesta en las tareas de búsqueda, la atención sanitaria y la contención de las familias que perdieron sus viviendas.





















