El Gobierno nacional oficializó una nueva reestructuración de la administración pública y eliminó el Ministerio del Interior, cuyas funciones pasarán a depender de la Jefatura de Gabinete, ahora encabezada por Diego Santilli.
La modificación quedó formalizada mediante el Decreto 571/2026 y forma parte del rediseño político del gabinete tras los últimos cambios en la Casa Rosada. Con esta decisión, Santilli concentrará áreas estratégicas vinculadas a la relación con las provincias, los municipios y el Congreso de la Nación.
La nueva organización contempla una conducción ampliada dentro de la Jefatura de Gabinete, con dos vicejefaturas: una de Gabinete y otra de Interior. Esta última absorberá las tareas que hasta ahora dependían del ministerio eliminado.
Según el esquema oficial, Ignacio Devitt quedará al frente de la Vicejefatura de Gabinete, mientras que Gustavo Coria ocupará la Vicejefatura de Interior. Ambos funcionarios tendrán roles centrales en la nueva arquitectura administrativa.
La Vicejefatura de Interior manejará áreas sensibles para la negociación política y territorial del Gobierno. Entre ellas se encuentran Asuntos Políticos, Enlace Parlamentario, Relación con Provincias, Relación con Municipios, Reforma Política, la Dirección Nacional Electoral, el Renaper, la Agencia de Administración de Bienes del Estado, el INAI, la Corporación Puerto Madero y Parques Nacionales.
La decisión fortalece el poder de Santilli dentro del Ejecutivo. El nuevo jefe de Gabinete tendrá bajo su órbita no solo la coordinación de ministros, sino también el vínculo con los gobernadores y las negociaciones legislativas que el oficialismo necesita para avanzar con su agenda de reformas.
En la Casa Rosada argumentan que la medida busca mejorar la coordinación interna y hacer más eficiente la administración nacional. También señalan que un esquema similar ya había sido utilizado durante la gestión de Guillermo Francos al frente de la Jefatura de Gabinete.
El rediseño también incluye cambios en áreas bajo dependencia directa de Presidencia, con mayor concentración de funciones vinculadas a comunicación, cultura, inteligencia, asuntos legales y coordinación política.
La eliminación del Ministerio del Interior marca un nuevo giro en la estrategia del Gobierno para ordenar su mesa de poder. En adelante, la relación con las provincias quedará más centralizada en la Jefatura de Gabinete, en momentos en que el oficialismo busca respaldo legislativo para reformas clave.





















