A 17 días del tiroteo que conmocionó a San Cristóbal y a todo el país, la Escuela Nº 40 Mariano Moreno volvió a abrir sus puertas este jueves para iniciar, de manera gradual, el regreso a las aulas. La vuelta estaba prevista originalmente para el miércoles, pero debió postergarse 24 horas por el fuerte temporal que afectó al norte santafesino.
El retorno se organizó en dos tandas, con ingresos previstos a las 8.35 y a las 10.20 para grupos reducidos de estudiantes de segundo, tercero y quinto año. Otros cursos que debían reincorporarse esta semana lo harán recién el lunes próximo. Antes del izamiento de la bandera, la comunidad escolar realizó un minuto de silencio en homenaje a Ian Cabrera, el adolescente de 13 años asesinado en el ataque del 30 de marzo.
Durante la primera parte de la mañana ingresó el equipo docente y no docente, que volvió a encontrarse en un contexto atravesado todavía por el dolor, el miedo y la fragilidad emocional. Desde Amsafé, la delegada regional Patricia Vallejos describió el estado anímico del sector con crudeza y sostuvo que muchos trabajadores de la educación se sienten “rotos”, “desarmados”, tristes y con temor.
Aunque el edificio fue reacondicionado y limpiado después de haber permanecido preservado como escena del crimen durante dos semanas, el mayor desafío aparece ahora fuera de lo material. Según planteó Vallejos, la tarea más difícil será reconstruir la confianza y volver a percibir a la escuela como un espacio seguro.
El temporal que azotó la ciudad en las últimas horas obligó a reprogramar el inicio del regreso, ya que varias calles quedaron anegadas y el municipio tuvo que asistir a vecinos con bolsones de arena y tarimas. Pese a eso, la reunión prevista con padres y madres pudo realizarse el miércoles por la tarde, como estaba agendada.
Con este regreso parcial, la comunidad educativa de San Cristóbal intenta dar un primer paso hacia cierta normalidad, aunque todavía bajo el peso de una tragedia que dejó marcas profundas en toda la ciudad.





















