La presión sobre el bolsillo no afloja y los alimentos volvieron a mostrar una suba relevante en la última semana de abril. De acuerdo con estimaciones privadas citadas en un informe periodístico, el rubro Alimentos y bebidas registró un incremento del 0,5% en esos siete días, un dato que complica la expectativa oficial de cerrar el mes con una desaceleración marcada tras el 3,4% de inflación de marzo.
Dentro de la canasta, los mayores aumentos se concentraron en productos de consumo cotidiano. El segmento de panificados, cereales y pastas encabezó las subas semanales con un alza del 3,2%, seguido por lácteos y huevos, que avanzaron 2,6%. Más atrás aparecieron las frutas, con 0,9%, y las carnes, con 0,8%, mientras que aceites, verduras y bebidas tuvieron variaciones más acotadas o incluso leves bajas en algunos subgrupos.
El informe señala además que la inflación de alimentos consumidos en el hogar acumuló en las últimas cuatro semanas un promedio del 1,5%, cortando la racha descendente que se venía observando desde febrero. A partir de esa dinámica, la proyección mensual para el rubro se ubica en torno al 2,1%, tanto para comidas dentro del hogar como fuera de él.
Entre los componentes que más incidieron sobre el promedio del último mes, los lácteos tuvieron un papel central. Según el relevamiento citado, cerca del 60% de la inflación mensual promedio de las últimas cuatro semanas se explicó por ese grupo, mientras la carne perdió peso relativo dentro de la medición general.
La misma estimación privada anticipa que la inflación general de abril podría rondar el 2,5%, todavía lejos de una desaceleración fuerte. En ese marco, los alimentos siguen apareciendo como uno de los focos más sensibles de la dinámica de precios y como uno de los rubros con mayor impacto directo sobre el costo de vida de los hogares.





















