La Justicia de Cañada de Gómez dictó 120 días de prisión preventiva para Agustín Amarilla y Julio César Zalazar, los dos hinchas de Cremería imputados como coautores del homicidio calificado del policía Damián López. El efectivo falleció tras los graves incidentes registrados el domingo pasado al término de la final de la Liga Cañadense de Fútbol.
Durante la audiencia, el fiscal Juan Pablo Baños reconstruyó la mecánica del crimen y echó por tierra la hipótesis de una pedrada, ya que afirmó que el suboficial sufrió un brutal ataque desde atrás con una barra de hierro de 49 centímetros que se le incrustó en el cráneo.

Según la acusación, Zalazar le clavó el fierro y de inmediato Amarilla lo empujó para profundizar la herida mortal. El objeto debió ser cortado parcialmente en el Samco local para poder trasladar a la víctima al Heca, donde finalmente falleció.
Por su parte, el abogado defensor Daniel Gazzera salió a cuestionar con dureza la investigación de la Fiscalía. El penalista aseguró que su defendido se retiró de la cancha en moto apenas terminaron los noventa minutos y desmereció el testimonio del policía que los identificó: “Es el único que supuestamente vio algo. Me resulta raro que si los vieron pegándole al policía no los hayan metido presos el mismo domingo”, fustigó.
Además de reclamar que la barra de hierro no cuenta con pericias de huellas dactilares, la defensa sembró dudas sobre la verdadera autoría del hecho instalando la versión que corre con fuerza en la localidad vecina. “Todo Carcarañá y los propios imputados dicen que el que ejecutó al policía es un menor”, disparó el abogado, en un caso que promete seguir sumando tensión.



















