Según el relevamiento, el 44,6% de las personas en edad jubilatoria mantiene saldos de deuda activos, lo que equivale a más de 4 millones de personas y representa un salto de casi cinco puntos porcentuales respecto de 2022, uno de los valores más altos de los últimos años.
El dato más preocupante, sin embargo, es la aceleración de la mora: las deudas con atrasos superiores a 90 días pasaron del 4,1% en mayo de 2025 al 11,4% en mayo de 2026, prácticamente el triple en apenas doce meses. A nivel nacional la mora alcanzó el 12,8% en mayo, mientras que en la provincia de Buenos Aires trepó al 18,6%. Formento vinculó este deterioro con las políticas económicas del Gobierno nacional, al señalar que afectaron a los jubilados del mismo modo que a los jóvenes.
El estudio conecta este endeudamiento creciente con la pérdida de poder de compra de las jubilaciones: la mínima con bono cayó un 19% desde noviembre de 2023 y acumula una baja del 30% respecto de comienzos de 2018. Los autores del relevamiento advirtieron que el impacto real podría ser incluso mayor, ya que la inflación general no refleja con precisión el peso que tienen en el presupuesto de los adultos mayores gastos como medicamentos, atención médica, alimentos y servicios básicos.
Frente a la insuficiencia de los ingresos, los jubilados recurrieron cada vez más a distintas estrategias para sostener su nivel de vida. En la provincia de Buenos Aires, hacia fines de 2025, el 34,9% había usado sus ahorros, el 14,4% recurrió a préstamos bancarios o financieros, el 14,1% pidió ayuda a familiares o amigos y el 10,4% vendió pertenencias personales para completar sus ingresos. En paralelo, el mercado laboral comenzó a absorber a más adultos mayores: mientras históricamente cerca del 80% de las personas en edad jubilatoria permanecía fuera de la actividad económica, en el Gran Buenos Aires la proporción de jubilados ocupados pasó de uno de cada cinco a casi uno de cada cuatro hacia fines de 2025.




















