La caída del consumo en Rosario comienza a impactar de lleno en los supermercados, donde ya se siente en la rentabilidad y obliga a modificar estrategias de venta. Según señaló Sergio Casinerio, referente de la Cámara de Supermercados de Rosario, “la crisis está haciendo su efecto” y, aunque hay una desaceleración, el descenso en las ventas persiste.
En este contexto, cambian también las formas de pago. Las tarjetas siguen siendo clave por promociones y descuentos, pero ahora se suman las cuotas como herramienta para sostener el consumo. “La gente usa todo lo que tiene a mano para poder comprar”, explicó Casinerio, al tiempo que advirtió que el límite de las tarjetas se alcanza cada vez más rápido por su uso cotidiano.
Además, se registran cambios en los hábitos: los clientes compran con menor frecuencia, reemplazan productos y optan por segundas marcas o presentaciones más económicas. A esto se suma el aumento de costos logísticos, especialmente por el combustible, que ya representa hasta un 7% del precio final. A nivel nacional, el consumo masivo cayó 5,1% interanual en marzo, según Scentia, confirmando una tendencia que también se refleja en Rosario.





















