Las tarifas residenciales de la Empresa Provincial de la Energía se ubican entre las más costosas del país, según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el Conicet. El estudio pone el foco en la incidencia de los impuestos dentro de la factura final.
Para hogares sin subsidios nacionales, la EPE aparece como la cuarta distribuidora más cara del país, detrás de Neuquén, Río Negro y Puerto Madryn. En el caso de usuarios subsidiados, ocupa el octavo lugar.
El dato más sensible está en la composición de la boleta. En Santa Fe, los impuestos representan el 32% de la factura de hogares sin subsidio, una proporción superior al promedio nacional. Para familias con asistencia nacional, la carga impositiva llega al 38%, el porcentaje más alto del país.
El informe también diferencia el peso del Valor Agregado de Distribución, es decir, la parte de la factura que remunera a la empresa distribuidora. En ese punto, la EPE no aparece por encima del promedio: representa el 38% en hogares sin subsidio, frente a un promedio nacional de 39%.
El estudio muestra que el alto costo final de la energía en Santa Fe no se explica sólo por el precio mayorista ni por la remuneración de la distribuidora, sino por la fuerte incidencia de gravámenes nacionales, provinciales y municipales sobre cada boleta.




















