El testimonio de un vecino resultó decisivo para descubrir el femicidio ocurrido durante la madrugada de este martes en un edificio del barrio Luis Agote, en Rosario.
Facundo, residente del tercer piso del inmueble de Crespo al 500, relató que cerca de la una escuchó gritos y un pedido de auxilio provenientes de un departamento situado dos niveles más abajo.
El joven se cambió rápidamente y descendió acompañado por otra vecina. Cuando llegaron al primer piso, los ruidos ya habían cesado y nadie respondía desde el interior de la vivienda.
“Se sintieron gritos de auxilio. Bajamos y, cuando llegamos, ya no se escuchaba nada”, contó en una entrevista radial.
Otra residente explicó que había escuchado la voz de la víctima de manera entrecortada, como si alguien intentara taparle la boca. Al comprender que estaba pidiendo ayuda, llamó inmediatamente al 911.
La decisión que permitió encontrar el cuerpo
Un patrullero llegó pocos minutos después. Sin embargo, ante la ausencia de nuevos ruidos y la falta de respuesta desde el departamento, los agentes no podían ingresar sin una causa que justificara la irrupción.
Facundo decidió entonces pasar desde un balcón contiguo para observar el interior de la propiedad.
Al asomarse, encontró el cuerpo de la mujer envuelto parcialmente entre sábanas. La víctima tenía un arma blanca incrustada en la zona del cuello.
El joven no ingresó al departamento porque desconocía si el agresor continuaba allí y no tenía elementos para defenderse. En cambio, regresó de inmediato y comenzó a gritar para impedir que los policías se retiraran.
Su advertencia permitió que los efectivos ingresaran, preservaran la escena y comenzaran las actuaciones correspondientes.
El acusado fue localizado en el centro
El presunto autor del crimen era el inquilino del departamento, un joven de 23 años que trabajaría en un bar. Los vecinos aseguraron que mantenían con él un trato ocasional y que la víctima no residía habitualmente en el edificio.
Cuando la Policía entró a la vivienda, el sospechoso ya había escapado. Los investigadores secuestraron documentación y utilizaron cámaras públicas para reconstruir su recorrido.
Posteriormente fue detenido en una estación de servicio de Sarmiento y Pellegrini por personal especializado de la Policía de Investigaciones.
El vecino señaló que no había escuchado discusiones anteriores porque vivía dos pisos más arriba. No obstante, otros habitantes del edificio le indicaron que la semana anterior se había registrado un episodio conflictivo en la misma unidad.
La Fiscalía deberá determinar ahora si existían antecedentes de violencia, cuánto tiempo transcurrió entre el ataque y el llamado al 911, y cuáles fueron los movimientos del acusado después de abandonar el lugar.






















