El ingreso per cápita promedio de la población alcanzó los $728.008 mensuales durante el primer trimestre de 2026, según datos del Indec. Sin embargo, la mejora nominal de los ingresos volvió a mostrar una fuerte desigualdad en la distribución.
El informe señala que la mediana se ubicó en $500.000, una diferencia que refleja el peso de los ingresos más altos sobre el promedio general. Mientras el decil de mayores recursos registró un ingreso medio de $2.435.937, el sector más pobre apenas llegó a $130.550.
La concentración también se observa en el reparto total de los ingresos: el 10% de la población con mayores recursos concentró el 33,5%, mientras que el decil más bajo recibió apenas el 1,8%. Además, casi cuatro de cada diez personas no percibieron ingresos durante el período analizado.
El relevamiento también marcó diferencias por género. El ingreso promedio de los varones fue de $1.352.247, contra $959.030 en el caso de las mujeres, lo que dejó una brecha cercana al 29,1%.
Entre los ocupados, la formalidad volvió a ser determinante. Los asalariados registrados tuvieron un ingreso promedio de $1.375.143, mientras que quienes trabajaron sin aportes jubilatorios percibieron alrededor de $731.150.
Los datos muestran que, aun en un contexto de desaceleración inflacionaria y recuperación parcial de algunos indicadores económicos, la mejora no llega de manera uniforme. La distancia entre los sectores de mayores y menores ingresos sigue siendo uno de los principales rasgos de la economía argentina.




















