El proyecto llega a esta instancia con un alto nivel de consenso interno dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe (segun fuentes vinculadas al oficialismo), donde el dictamen estaría unificado en torno al 95%. La propuesta mantiene dos herramientas centrales del sistema electoral santafesino: las PASO y la boleta única.
Uno de los ejes de la discusión es la cantidad de boletas a utilizar en cada instancia electoral: la propuesta contempla cinco boletas para las elecciones primarias y tres para las generales. En este último caso, la idea es dividir las boletas en tres categorías: una para Gobernador y Diputados Provinciales, otra para Senador, y una tercera para Intendentes y Concejales.
A esto se suma que el oficialismo evalúa incorporar un casillero de lista completa, similar al mecanismo utilizado en la provincia de Córdoba.
La negociación también incluye otros dos ejes con posiciones diferenciadas dentro del propio oficialismo. Por un lado, los pisos electorales para acceder al reparto de bancas en la Cámara de Diputados, donde el socialismo plantea mantener el 3% del padrón vigente, mientras que sectores del radicalismo proponen elevarlo al 5%. Por el otro, el porcentaje mínimo que debería obtener una lista interna en las PASO para integrar la nómina de las elecciones generales, punto en el que el socialismo propone un piso del 7% de los votos de la alianza, frente al 10% que plantea el radicalismo.




















