Un nuevo informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) encendió las alarmas: el consumo de carne vacuna volvió a contraerse un 6,1% en mayo. La alarmante cifra arrastró el promedio anual a 47,5 kilos por habitante, consolidando el peor registro de las últimas dos décadas, una caída que se sostiene a pesar de la estabilidad de precios que mostró el sector durante el último mes.
La principal causa de este retroceso radica en la notable pérdida del poder adquisitivo de los hogares. “La caída del poder de compra que experimentaron las familias argentinas, a raíz de la significativa suba del precio relativo de la carne, se tradujo en una contracción de 11,1% anual del consumo aparente”, explicaron desde la entidad, reflejando el fuerte cambio de hábitos obligados en la mesa de los argentinos.
El panorama también exhibe complicaciones por el lado de la oferta. En los primeros cinco meses de 2026, la producción de carne acumuló una baja del 7,3% interanual debido a una menor disponibilidad de hacienda para faenar. En total, se produjeron 1,168 millones de toneladas de res con hueso, lo que representa unas 91 mil toneladas menos respecto al mismo período del año pasado.
A contramano de la mesa local, las exportaciones acumularon una suba del 5,1% entre enero y mayo de este año. Si bien China se mantiene como el principal destino de las ventas al exterior, las exportaciones hacia ese país sufrieron un freno del 35,8% mensual en abril. La nota destacada la dio Estados Unidos, cuyos envíos se triplicaron en la comparación interanual y pasaron a concentrar casi el 30% del total exportado.






















