El consumo masivo volvió a encender las alarmas en la economía nacional. Los informes publicados este viernes por el Indec reflejaron una marcada contracción en los principales canales de comercialización del país durante junio, impulsada por la pérdida de poder de compra de los hogares y el achicamiento de los presupuestos familiares.
En los supermercados, las ventas a precios constantes registraron un duro retroceso del 3,1% interanual en junio, acumulando una baja del 2,8% en la primera mitad del año. La tendencia tampoco dio tregua en la comparación mensual desestacionalizada, donde se observó una caída del 1% con respecto a mayo. Pese al freno generalizado, rubros indispensables como Carnes y Electrónicos mostraron incrementos nominales, mientras que la tarjeta de crédito volvió a consolidarse como el principal medio de pago para financiar la canasta básica.
El escenario resultó igualmente complejo para los autoservicios mayoristas, que también sufrieron un derrumbe del 3,1% interanual y una retracción del 1,4% frente al mes previo. En este sector, los consumidores priorizaron la compra de alimentos de primera necesidad como productos de almacén, lácteos y panadería, al tiempo que las operaciones con tarjeta de débito retrocedieron un 6,5%.
Finalmente, la parálisis no fue ajena a los centros comerciales y shoppings, donde las ventas cayeron un 4,9% interanual a precios constantes y sufrieron una fuerte contracción del 6,2% respecto del mes anterior. Con estos números, el indicador oficial confirmó que la recesión en el comercio minorista continúa profundizándose en todos los frentes.






















