La actividad de los repartidores que trabajan mediante aplicaciones continúa enfrentando un escenario complejo en Rosario. Aunque el volumen de pedidos se mantiene relativamente estable, muchos trabajadores reconocen que el dinero ya no alcanza para cubrir los gastos mensuales y que el endeudamiento se convirtió en una herramienta habitual para sostener la actividad.
Quienes desarrollan esta tarea explican que el incremento de los costos de combustible, mantenimiento de motocicletas y bicicletas, reparaciones e insumos redujo considerablemente la rentabilidad del trabajo diario.
A ese panorama se suma una menor capacidad de consumo por parte de los clientes, situación que impacta sobre la cantidad de pedidos y, en consecuencia, sobre los ingresos finales de los repartidores.
Muchos trabajadores señalaron que actualmente recurren a tarjetas de crédito, préstamos personales o financiamiento informal para afrontar gastos básicos mientras esperan cobrar las liquidaciones semanales de las plataformas.
El endeudamiento también aparece como una alternativa para reparar los vehículos utilizados en la actividad, ya que cualquier desperfecto implica dejar de trabajar y perder ingresos durante varios días.
Desde el sector remarcan que la flexibilidad laboral continúa siendo uno de los principales atractivos de las aplicaciones, aunque advierten que la pérdida del poder adquisitivo y el aumento del costo de vida deterioraron significativamente la capacidad de generar ingresos.
Mientras tanto, los repartidores esperan una recuperación del consumo que permita incrementar la demanda de pedidos y mejorar la rentabilidad de una actividad que, aseguran, atraviesa uno de sus momentos más difíciles de los últimos años.





















