A varios días de la desaparición de Micaela, el calvario de su familia no cesa y la tensión se traslada a los pasillos judiciales. Claudia, la madre de la joven, se concentró frente al Centro de Justicia Penal para exigir respuestas urgentes y arremetió con dureza contra la falta de avances en la investigación, apuntando de forma directa contra el fiscal de la causa.
En declaraciones a la prensa, la mujer visibilizó su profundo malestar por los canales de comunicación que mantiene la fiscalía. “Nunca me llamaron como madre para decirme qué están haciendo. Solo la PDI se comunica con mi hijo, que tiene 21 años y no tiene experiencia en esto. La que estuvo siete años con Micaela fui yo”, lamentó desesperada la mujer.
La desconfianza en las fuerzas locales llevó a Claudia a exigir un giro drástico en los operativos. “Quiero que la Policía Federal busque a mi hija y que saquen a este fiscal. ¿Qué están investigando? No me pueden decir nada porque todo es confidencial, pero yo necesito respuestas”, reclamó, criticando además que los perros especializados de búsqueda recién fueron incorporados al operativo una semana después de la desaparición.
Durante una reunión reciente con funcionarios provinciales, a la familia le adelantaron que la provincia solicitará el ofrecimiento de una recompensa pública para quien aporte datos certeros sobre el paradero de la joven. Ante esto, la mujer fue tajante: “Yo quiero que la encuentren, no quiero hacer política ni cortar calles, estoy desesperada”.
Mientras la respuesta judicial se dilata, la solidaridad de los allegados suple la inacción estatal. Familiares, amigos y vecinos organizan por su propia cuenta rastrillajes nocturnos voluntarios. “De las ocho de la noche hasta las cuatro o cinco de la mañana salimos nosotros a buscarla por distintos barrios. Lo único que queremos es que aparezca”, concluyó la madre.






















