Los 60 trabajadores rosarinos despedidos de la empresa de logística Expreso Brío mantuvieron este lunes una reunión con las autoridades del Ministerio de Trabajo de Santa Fe. Los empleados, que fueron cesanteados a fines de mayo y aún no cobraron sus indemnizaciones ni los salarios adeudados, aguardan con expectativa la audiencia de conciliación fijada para este jueves, donde la firma fue citada a dar explicaciones.
El encuentro estuvo encabezado por el secretario de Trabajo provincial, Julio Genesini, y la funcionaria Marisa Castro. Durante la reunión, los damnificados hicieron hincapié en la urgencia de obtener respuestas de la patronal, que hasta el momento mantiene un hermético silencio. “No tuvimos ninguna respuesta a los telegramas. Necesitamos saber cómo van a pagar”, señaló Gabriela Díaz, vocera de los despedidos y administrativa con dos décadas de antigüedad en la firma.
La situación económica de los trabajadores es desesperante. Expreso Brío les adeuda la totalidad del sueldo de mayo, el mes de junio completo con su respectivo aguinaldo, y dos cuotas de bonos que el sindicato había pactado previamente. “No tenemos plata ni para movernos. Seguíamos yendo a trabajar bajo la promesa de que mantendrían las fuentes laborales y de un día para el otro nos quedamos en la calle”, lamentó Díaz.

El conflicto excede los límites de Rosario, ya que la compañía ejecutó más de 200 despidos en sucursales de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires aduciendo una supuesta caída en la actividad. Sin embargo, los trabajadores desmienten la crisis y denuncian un posible vaciamiento: aseguran que los dueños abrieron nuevas sociedades con el mismo rubro e incluso están construyendo un imponente galpón en Rafaela.
En busca de respaldo político y gremial para visibilizar el reclamo, los cesanteados también se presentaron este lunes en la sede del Sindicato de Choferes de Camiones alineado a Hugo Moyano. Con 60 familias rosarinas desamparadas y sin ingresos básicos, la audiencia del próximo jueves en la cartera laboral será determinante para definir el futuro de un conflicto que no para de escalar.




















