El Gobierno de Santa Fe no se resigna a que Rosario quede afuera de la visita que el papa León XIV realizará a la Argentina en noviembre y mantiene abiertas las gestiones para conseguir que el pontífice haga una escala en la ciudad.
La estrategia provincial consiste en aprovechar el desplazamiento de León XIV entre Buenos Aires y Córdoba, dos de las tres ciudades argentinas incluidas oficialmente en su agenda, para incorporar una parada intermedia en Rosario. La vocera del Gobierno santafesino, Virginia Coudannes, confirmó que el planteo ya fue formalizado ante el nuncio apostólico y que continuarán insistiendo “hasta el último minuto”.
El Vaticano confirmó que León XIV permanecerá en la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre y que visitará Buenos Aires, Córdoba y Luján. El viaje formará parte de una gira sudamericana que también incluirá Uruguay y Perú.
La carta que Pullaro envió a la Nunciatura
El pedido santafesino comenzó a tomar forma meses atrás, cuando Maximiliano Pullaro envió una carta al nuncio apostólico en la Argentina para solicitar formalmente que Rosario fuera incorporada al recorrido.
En esa presentación, el gobernador destacó el proceso de reducción de la violencia que atravesó la ciudad en los últimos años y sostuvo que una visita papal podría tener un fuerte significado pastoral y social.
La Provincia busca presentar a Rosario ante la Santa Sede como una ciudad que intenta reconstruir su tejido social después de años marcados por la narcocriminalidad y los homicidios.
Ese argumento será uno de los ejes con los que Santa Fe pretende convencer al Vaticano de modificar una agenda que, hasta ahora, no contempla ninguna escala en territorio provincial.
El Monumento a la Bandera, uno de los escenarios imaginados
Aunque no existe ninguna actividad confirmada, dentro del Gobierno provincial aparece como una posibilidad simbólica que León XIV pueda visitar el Monumento Nacional a la Bandera.
Una imagen del pontífice en ese lugar permitiría vincular su presencia con uno de los principales símbolos nacionales y, al mismo tiempo, con la narrativa de recuperación y pacificación que las administraciones provincial y municipal buscan proyectar sobre Rosario.
La eventual visita requeriría, de todos modos, una modificación del programa oficial y una compleja coordinación logística y de seguridad.
Las instituciones religiosas acompañan la gestión
El Ejecutivo santafesino también mantiene conversaciones con representantes de distintas instituciones religiosas de la provincia.
Coudannes explicó que esas organizaciones ya fueron informadas sobre las gestiones y destacó el interés que existe dentro de la comunidad católica por contar con una visita del Papa.
Rosario tiene un antecedente histórico: Juan Pablo II visitó la ciudad en abril de 1987, durante la última gira de un pontífice por la Argentina.
Casi cuatro décadas después, Santa Fe intenta repetir aquella escena. Por ahora, Rosario sigue afuera del itinerario oficial, pero Pullaro apuesta a convertir el trayecto entre Buenos Aires y Córdoba en la oportunidad para conseguir una escala que tendría fuerte impacto religioso, político y simbólico.






















