La crisis de atención del PAMI en Rosario vuelve a impactar de lleno sobre el sistema público de salud. Según datos citados por autoridades y gremios del sector, la obra social nacional sólo logra dar respuesta a una parte de sus afiliados, mientras miles de jubilados terminan buscando atención en hospitales y centros de salud provinciales y municipales.
En el Gran Rosario, sobre un universo de 69 mil afiliados, más de 43.400 utilizan efectores públicos ante la falta de turnos, prestaciones o derivaciones dentro del sistema propio o contratado por PAMI. El fenómeno genera una sobrecarga directa sobre guardias, consultorios, internaciones e insumos que son financiados con recursos locales.
Desde el sector sanitario advierten que el problema no es nuevo, pero se agravó en los últimos meses por la caída en los valores que la obra social paga a profesionales, la renuncia de prestadores, recortes en medicamentos y mayores dificultades para realizar trámites.
El resultado es una transferencia de hecho: la Nación retiene los aportes de jubilados y trabajadores activos, pero cuando la cobertura falla, son la Provincia y el municipio los que terminan sosteniendo la atención.
En Santa Fe reclaman un mecanismo de recupero de costos para que PAMI reintegre los gastos que hoy absorbe el sistema público. Mientras tanto, los hospitales mantienen la atención bajo el principio de salud universal, aunque con recursos cada vez más exigidos.





















