En un acto de reparación institucional, la Provincia colocó un memorial en honor a Vanesa Soledad Celma en la Plaza Cívica del Centro de Justicia Penal. El homenaje busca reconocer los graves errores y la falta de perspectiva de género en una investigación judicial que terminó archivada, dejando el crimen impune.
“Vanesa no murió por amor, era víctima de violencia de género y la justicia no lo tuvo en cuenta”, reclamó la cuñada de la joven asesinada, Eva Domínguez.
El hecho ocurrió en junio de 2010, cuando Vanesa, embarazada de ocho meses, fue prendida fuego por su pareja, Omar Díaz. La joven dio a luz en el hospital a una niña, quien quedó con secuelas de por vida, y falleció cuatro meses después. Pese a las denuncias previas de violencia, la policía catalogó el caso como “tentativa de suicidio”.

La causa estuvo plagada de irregularidades. Se perdieron pruebas clave dentro de la comisaría y la fiscalía ignoró los testimonios de los vecinos. Además, los policías imputados por el descuido de los documentos fueron sobreseídos y el femicida nunca fue indagado ni juzgado.
Esta medida responde a un fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que obligó al Estado a otorgar una reparación económica a los hijos de la víctima y a admitir públicamente su negligencia. El secretario de Derechos Humanos de Santa Fe, Emilio Jatón, concluyó que el acto busca asumir los errores institucionales para que un desamparo judicial así “no ocurra nunca más”.




















