La propuesta del Gobierno nacional para modificar el esquema de financiamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) abrió un fuerte debate dentro de la cadena ganadera. Desde la Sociedad Rural de Rosario cuestionaron la iniciativa y alertaron sobre las posibles consecuencias que tendría para uno de los principales organismos de promoción de la carne argentina en el exterior.
El anteproyecto elaborado por el Ministerio de Desregulación plantea que los aportes que actualmente realizan de manera obligatoria productores ganaderos y frigoríficos pasen a ser voluntarios a partir de octubre de 2027. Además, prevé que el Senasa y la Secretaría de Agricultura dejen de intervenir en la recaudación de esos fondos.
La presidenta de la Sociedad Rural de Rosario, María Soledad Aramendi, sostuvo que la discusión presenta distintos matices dentro del propio sector. Explicó que muchos productores cuestionan el carácter obligatorio del aporte porque no perciben un beneficio directo, mientras que exportadores e industrias frigoríficas consideran que el instituto cumple un papel estratégico para posicionar la carne argentina en los mercados internacionales.
Entre las funciones que desempeña el IPCVA se encuentran la organización de la participación argentina en ferias internacionales, la promoción comercial de la carne vacuna, la apertura de nuevos mercados y el desarrollo de estudios técnicos que benefician a toda la cadena productiva. Según las entidades del sector, un esquema de financiamiento voluntario podría comprometer la continuidad de esas tareas.
Aramendi también hizo hincapié en la importancia de mantener el funcionamiento del Senasa, al considerar que los controles sanitarios, la trazabilidad y la certificación de calidad continúan siendo herramientas indispensables para sostener la competitividad de las exportaciones argentinas. A su entender, la desregulación no debería implicar una pérdida de capacidad de fiscalización por parte del organismo sanitario.
Durante el análisis, la dirigente también se refirió al comportamiento del mercado interno y señaló que la carne vacuna atraviesa un cambio de posicionamiento frente a otras proteínas. En ese sentido, consideró que el pollo y el cerdo ganan terreno como alternativas de consumo masivo, mientras que la carne bovina se orienta cada vez más hacia un segmento de mayor valor agregado, una tendencia que también se observa en otros países.
El proyecto aún no ingresó formalmente al Congreso y forma parte del paquete de iniciativas de desregulación que prepara el Gobierno nacional. No obstante, su difusión ya provocó reacciones contrapuestas dentro del sector agropecuario. Mientras algunas entidades apoyan que el aporte deje de ser obligatorio, otras advierten que un cambio de estas características podría afectar la capacidad de promoción internacional de una de las principales cadenas exportadoras del país.




















