A siete años del asesinato de Marcos Guenchul, familiares y amigos volvieron a reunirse este jueves para recordarlo y reclamar justicia. La convocatoria comenzó alrededor de las 19.30 en Pellegrini y Castellanos, donde pintaron un mural que homenajea al entrenador personal de 32 años que fue asesinado el 23 de julio de 2019 tras salir del gimnasio en el que trabajaba, en la zona de Mendoza al 4900.
La investigación determinó que el crimen estuvo vinculado a un conflicto por la tenencia de la hija que Guenchul tenía con su expareja, Priscila Denoya. Según la causa, el entonces novio de la mujer, Caio Soso, contactó a Rodrigo Panero, quien interceptó a la víctima cuando caminaba hacia una parada de colectivo, la obligó a desviarse unos metros y le disparó dos veces, provocándole la muerte. Las cámaras de seguridad fueron claves para reconstruir la secuencia e identificar a los responsables.
El expediente atravesó varios cambios judiciales. En un primer juicio, Panero y Soso fueron condenados a 20 años de prisión, mientras que Denoya fue absuelta. Tras sucesivas apelaciones, la mujer llegó a ser condenada a prisión perpetua, aunque un nuevo fallo de revisión redujo su pena a cuatro años de prisión domiciliaria por amenazas coactivas como instigadora. La resolución no conformó a la familia de Marcos, que sostiene su pedido de justicia y cuestiona la decisión judicial.




















