El incremento de las tarifas de electricidad continúa impactando sobre las pequeñas y medianas empresas, que advierten un fuerte deterioro de su estructura de costos y una pérdida constante de rentabilidad en un contexto de consumo todavía débil.
Representantes del sector sostienen que el costo de la energía pasó a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de los gastos fijos de los comercios y de las industrias de menor escala, especialmente en actividades con un elevado consumo eléctrico.
Según explican, la combinación de mayores tarifas, presión sobre otros servicios públicos y una demanda que aún no logra recuperarse obliga a muchas empresas a trabajar con márgenes mínimos e incluso a resignar rentabilidad para mantener la actividad.
En algunos rubros, los empresarios señalaron que trasladar el incremento de los costos a los precios finales resulta prácticamente imposible debido a la debilidad del consumo, por lo que gran parte del impacto termina siendo absorbido por las propias firmas.
Las entidades que representan a las pymes también manifestaron preocupación por la situación financiera de numerosos establecimientos, ya que el aumento de los costos energéticos se suma al encarecimiento del crédito, la presión tributaria y el incremento de otros gastos operativos.
Frente a este escenario, reclamaron políticas que permitan mejorar la competitividad del sector y generar condiciones para sostener la actividad y el empleo, al considerar que las pequeñas empresas son uno de los principales motores de las economías regionales y del mercado laboral.





















