La falta de pago de expensas continúa creciendo en los edificios de Santa Fe y ya alcanza aproximadamente al 20% de los propietarios e inquilinos.
El indicador se ubicaba cerca del 15% a fines de 2025, por lo que aumentó unos cinco puntos porcentuales en apenas siete meses, según datos de la Cámara de la Propiedad Horizontal de la provincia.
La situación obliga a las administraciones a revisar gastos, postergar trabajos no urgentes y realizar un seguimiento cada vez más cercano de los vecinos que acumulan deuda.
Atrasos que se vuelven permanentes
El presidente de la Cámara, Adolfo Jäger, explicó que muchos casos no corresponden a personas que dejan de pagar completamente durante largos períodos.
El problema más frecuente es una mora que se vuelve crónica.
Hay propietarios que mantienen dos meses de deuda de manera constante: cuando acumulan una tercera expensa, cancelan la más antigua, pero ya queda pendiente una nueva.
De esta forma, el consorcio nunca logra recuperar completamente el dinero que necesita para afrontar sus obligaciones mensuales.
El resto de los vecinos termina absorbiendo el costo
El aumento de la morosidad afecta directamente a quienes cumplen con sus pagos.
Los edificios deben continuar abonando salarios, limpieza, seguros, mantenimiento, servicios y proveedores aunque parte de los propietarios se encuentre atrasada.
Cuando el dinero disponible no alcanza, los administradores pueden verse obligados a utilizar fondos de reserva o solicitar aportes extraordinarios.
En la práctica, eso implica que quienes pagan puntualmente terminan financiando temporalmente el déficit provocado por quienes adeudan expensas.
La Cámara recomienda que, cuando la situación compromete seriamente las cuentas del consorcio, se convoque a una asamblea extraordinaria antes de adoptar decisiones financieras.
De $80 mil a medio millón por mes
El costo de las expensas presenta enormes diferencias entre edificios.
Actualmente, un departamento de dos dormitorios puede pagar entre 80 mil y 500 mil pesos mensuales, dependiendo de los servicios y de la estructura de cada propiedad.
Entre los factores que determinan el valor aparecen la cantidad de empleados, la frecuencia de limpieza, los seguros, el mantenimiento de ascensores, los servicios comunes y la antigüedad del inmueble.
Por esa razón, dos departamentos similares pueden afrontar costos completamente distintos según el edificio en el que se encuentren.
Ajustes para sostener las cuentas
Frente a este escenario, muchas administraciones comenzaron a revisar contratos y comparar proveedores con mayor frecuencia.
Sin embargo, desde el sector advierten que reducir costos sin evaluar las consecuencias puede generar problemas posteriores.
La prioridad es lograr que el consorcio mantenga sus servicios esenciales y, al mismo tiempo, evitar aumentos que profundicen todavía más los problemas de pago.
Con una de cada cinco expensas fuera de término, el desafío pasa ahora por impedir que la mora se transforme en un problema estructural para los edificios.





















