La licitación para definir al próximo operador de la autopista Rosario-Buenos Aires ingresó en su fase final. El proceso impulsado por el Gobierno nacional busca seleccionar a la empresa que quedará a cargo de la administración, conservación y modernización de uno de los corredores estratégicos de la Argentina, por donde circulan diariamente miles de vehículos particulares y una parte sustancial del transporte de cargas.
La nueva concesión forma parte del esquema de reorganización de la red vial nacional con el que la administración de Javier Milei pretende reemplazar el sistema vigente por contratos orientados a mayores exigencias de inversión y mantenimiento.
Según el cronograma oficial, durante las próximas semanas se completarán las últimas instancias administrativas previas a la adjudicación. Una vez definido el concesionario, comenzará un período de transición antes del inicio formal de la explotación del corredor.
El futuro contrato incluirá la obligación de ejecutar obras de repavimentación, mantenimiento de puentes, iluminación, señalización horizontal y vertical, mejoras en banquinas y tareas permanentes de conservación para elevar las condiciones de seguridad vial.
También se prevé la incorporación de nuevas tecnologías para el control del tránsito, sistemas de monitoreo y herramientas que permitan optimizar la asistencia ante emergencias y reducir los tiempos de respuesta frente a incidentes.
La autopista Rosario-Buenos Aires constituye uno de los principales ejes logísticos del país al conectar los puertos del Gran Rosario con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y buena parte del sistema productivo nacional. Por ese motivo, el resultado de la licitación es seguido de cerca tanto por el sector empresario como por los gobiernos provinciales y los usuarios habituales de la traza.
Con la adjudicación cada vez más próxima, el Gobierno apuesta a que el nuevo esquema permita mejorar el estado del corredor y garantizar un programa sostenido de inversiones durante los próximos años.






















