La recesión económica no da tregua y la morosidad no para de crecer entre las familias argentinas. Según un informe del Instituto Argentina Grande, 12 de cada 100 personas ya se encuentran en situación de mora, un fenómeno impulsado por la caída del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones que impide llegar a fin de mes. En apenas un año, el sistema sumó casi 2,4 millones de nuevos deudores.
Las cifras del estudio encienden las alarmas, el 27,8% de quienes tienen algún tipo de crédito registran atrasos en sus pagos. La disparada es drástica si se comparan los números concretos; mientras que en mayo de 2025 los deudores morosos eran poco más de 1,4 millones, en el mismo mes de este año la cifra escaló a 2.551.761. El dato más preocupante afecta a los jóvenes, ya que 4 de cada 10 menores de 35 años con préstamos activos presentan deudas impagas.
El propio Banco Central (BCRA) alertó que la falta de pago en el sistema financiero volvió a crecer y se ubicó en los valores más altos desde la salida de la convertibilidad.
Pese a la contundencia de los datos, desde el Gobierno nacional ensayaron una polémica justificación. El vocero presidencial, Adrián Ravier, negó la gravedad de la problemática y afirmó que se trata de un fenómeno “lógico” derivado de la supuesta reaparición del crédito en el país gracias a la baja de la inflación. Sin embargo, los analistas advierten que gran parte de este endeudamiento récord está vinculado directamente a la compra de productos básicos de primera necesidad.





















