Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, el mercado laboral continúa exhibiendo dificultades para recuperar dinamismo. Diversos sectores advierten que la creación de empleo formal sigue estancada y que numerosas empresas mantienen procesos de ajuste para enfrentar la caída del consumo.
Las principales preocupaciones se concentran en la industria manufacturera, el comercio y la construcción, actividades que continúan operando por debajo de los niveles registrados antes de la crisis.
Desde distintos espacios sindicales sostienen que el deterioro del empleo se refleja en suspensiones, retiros voluntarios, reducción de turnos productivos y un aumento de la informalidad laboral.
La situación genera preocupación especialmente en regiones con fuerte perfil industrial, donde numerosas empresas vienen reportando dificultades para sostener planteles y niveles de producción.






















