En medio de la investigación de la Justicia federal por presunto enriquecimiento ilícito, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó en las últimas horas sus declaraciones juradas (DDJJ) de 2025 y metió rectificaciones de apuro para los años 2023 y 2024. Si se compara lo que declaró originalmente al entrar al gobierno de Javierno Milei en 2023 ($61 millones) con lo que dice tener ahora en 2025 ($99 millones), su patrimonio escaló más de un 1400%.
Para intentar justificar semejante salto y tras su polémica frase televisiva donde admitió haber “ahorrado en negro”, Adorni pateó el tablero con una rectificación. Ahora declaró que cerró el 2023 con una fortuna muy superior: $515 millones.
Con este nuevo dibujo contable, el funcionario argumentó que su patrimonio en realidad bajó, buscando desactivar la denuncia penal. En ese blanqueo, Adorni detalló tener 513.000 dólares en efectivo y más de $11 millones repartidos en plataformas cripto como Binance, Lemon y Bitcoin. “En el 2014 empiezo a invertir fuerte en Bitcoin. Entre 2014 y 2018 ganamos bastante dinero”, ensayó Adorni como defensa pública por primera vez.
A pesar del intento de aclaración, las nuevas declaraciones juradas sembraron más dudas que certezas en los pasillos de Tribunales debido a llamativos “errores”. Por ejemplo, un inmueble ubicado en La Plata figuraba con 65 metros cuadrados a inicios de 2024, pero misteriosamente pasó a tener 55 metros cuadrados a finales de ese año y en 2025. La DDJJ no explica cómo se perdieron esos 10 metros.
Además, las criptomonedas de Binance, Lemon y Bitcoin que sumaban casi 12 millones de pesos a principios de 2024 desaparecieron por completo del mapa de activos al cierre del año.
Otro de los datos a revisar son sus ahorros en efectivo que sufrieron un fuerte drenaje, pasó de tener 513.000 dólares a principios de 2024 a quedarse con 209.961 dólares en 2025. Es decir, se gastó más de 303.000 dólares en dos años.
La documentación ya está en manos de la Justicia, que deberá determinar si el patrimonio del vocero presidencial cierra en los papeles o si la “computadora vieja” esconde más secretos.



















