El Ministerio de Economía anunció una nueva jugada financiera para reactivar la oferta de créditos hipotecarios en el país. El esquema proyecta volcar 2 billones de pesos provenientes del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses hacia el sistema bancario, con el objetivo de fondear líneas a largo plazo destinadas a la compra, construcción o refacción de la primera vivienda.
El mecanismo funcionará a través de licitaciones de depósitos a plazo fijo ajustados por UVA que se subastarán en tramos de 200.000 millones de pesos a partir del año próximo. Con esta inyección institucional, el Gobierno busca resolver el histórico descalce de plazos de los bancos, que suelen prestar a 20 o 30 años pero captan depósitos a solo 30 días.

Las nuevas líneas tendrán condiciones fijadas de antemano: un plazo mínimo de 15 años, un monto máximo financiable de 150.000 UVA por préstamo y un tope de tasa de interés para el solicitante que no podrá superar el UVA + 7,50 por ciento.
A la hora de hacer números finos, el requerimiento de ingresos se convierte en el filtro principal. Para acceder a un crédito de unos 80.000 dólares —monto que cubre el 75 % de una propiedad promedio de 106.000 dólares— se necesitará pagar una cuota inicial cercana a los 865.000 pesos mensuales a un plazo de 25 años.

Como la cuota no puede comprometer más del 25 por ciento de los ingresos familiares, el grupo conviviente deberá acreditar un ingreso neto conjunto de al menos 3.460.000 pesos. En las proyecciones oficiales, este monto equivale a la suma de dos salarios promedios de 1.800.000 pesos cada uno.





















