La normativa fija límites para el uso de dispositivos personales durante la jornada escolar con el objetivo de fortalecer los procesos de aprendizaje, mejorar la atención en clase y promover el bienestar de los estudiantes.
De acuerdo con lo informado por la cartera educativa, el uso recreativo de celulares y otros dispositivos digitales dentro del aula quedará prohibido para los alumnos en todos los niveles y modalidades del sistema educativo provincial.
La iniciativa busca equilibrar el acceso a la tecnología con la necesidad de preservar entornos pedagógicos adecuados para el desarrollo cognitivo, social y emocional de niñas, niños y adolescentes.
Promover un uso responsable de la tecnología
Durante la presentación del programa, el gobernador Maximiliano Pullaro señaló que la implementación de esta medida representa un paso hacia la transformación educativa.
“El fortalecimiento del sistema educativo es trascendental para la sociedad que queremos construir, con los chicos en las aulas aprendiendo y desarrollando ciudadanía digital”, expresó.
Por su parte, el ministro de Educación José Goity afirmó que regular el uso de celulares dentro de las escuelas representa un desafío para el sistema educativo, ya que la presencia de estos dispositivos forma parte de la vida cotidiana de los estudiantes.
“Tenemos que formar a niños y adolescentes para un uso seguro y responsable de la tecnología dentro del proceso de alfabetización digital”, sostuvo.
En la misma línea, el médico psiquiatra y psicoterapeuta Lucas Raspall explicó que la iniciativa apunta a enseñar a utilizar los dispositivos de manera segura, ética y creativa, además de capacitar a docentes y llevar material pedagógico a las aulas de toda la provincia.
Cómo se aplicará la medida según el nivel educativo
Las pautas establecen diferencias en la aplicación de la normativa según el nivel educativo.
En nivel inicial y primario, los estudiantes no podrán utilizar celulares personales dentro de las instituciones durante toda la jornada escolar, tanto en horario de clases como en recreos. No obstante, esto no impide que los docentes incorporen herramientas tecnológicas cuando formen parte de actividades pedagógicas.
Las familias podrán decidir si los alumnos llevan o no teléfonos a la escuela, pero no estará permitido su uso durante el horario escolar.
En nivel secundario, los dispositivos móviles solo podrán utilizarse cuando formen parte de una actividad pedagógica planificada, autorizada por el equipo directivo e incluida dentro de un proyecto institucional.
Fuera de esos casos, cada escuela deberá establecer normas claras sobre el guardado y la utilización de los dispositivos dentro de los acuerdos de convivencia. Entre las alternativas se contempla mantener los teléfonos guardados durante las clases o promover recreos sin pantallas.
Participación de las familias y acuerdos institucionales
Las instituciones educativas deberán incorporar estas pautas dentro de sus acuerdos de convivencia escolar, definiendo reglas sobre el uso de los dispositivos, su resguardo dentro del establecimiento y los canales de comunicación con las familias.
Ante posibles incumplimientos, las intervenciones deberán aplicarse de manera gradual, priorizando instancias de diálogo, reflexión y reparación antes que sanciones punitivas.
Desde el Ministerio también se propone que las familias participen en instancias de diálogo con las escuelas y firmen una carta compromiso al inicio del ciclo lectivo, con el objetivo de acompañar el uso responsable de la tecnología por parte de los estudiantes.
Excepciones y fundamentos de la normativa
La regulación contempla excepciones en situaciones particulares, como estudiantes que necesiten utilizar dispositivos para el monitoreo de su salud o para garantizar condiciones de accesibilidad vinculadas a determinadas discapacidades.
La cartera educativa fundamenta la medida en estudios nacionales e internacionales que advierten sobre los efectos del uso intensivo de dispositivos digitales en edades tempranas, entre ellos dispersión de la atención, dificultades en la concentración y riesgos asociados al ciberacoso o al grooming.





















