La iniciativa busca incorporar una herramienta disciplinaria intermedia entre la tarjeta amarilla y la roja, especialmente pensada para las categorías infantiles y juveniles. La propuesta contempla que, ante situaciones de juego brusco grave, agresiones verbales, protestas excesivas o conductas intimidatorias, el árbitro pueda sancionar al jugador con una salida temporal del campo durante tres minutos, para que pueda recibir contención y así evitar una escalada de violencia dentro del campo de juego que se traslade fuera del mismo.
“Estoy viendo con preocupación situaciones de violencia que no podemos naturalizar, mucho menos cuando hablamos de fútbol infantil. Se debe intervenir antes de que el conflicto termine en una expulsión o, peor aún, en una agresión física cómo sucedió el último fin de semana en un partido de liga infantil”, sostuvo Gavira.
El proyecto plantea además que la sanción tenga un componente pedagógico y de contención emocional. Durante esos tres minutos, el jugador podría ser acompañado por un profesional del área psicopedagógica, psicológica o socioeducativa, con el objetivo de generar un espacio de reflexión sobre lo ocurrido y trabajar herramientas vinculadas al manejo de la frustración, el respeto y la convivencia.
“La tarjeta azul no tiene que ser solamente una sanción. Queremos que sea una oportunidad para que un chico pueda frenar ese impulso agresivo, reflexionar, bajar la intensidad del momento y volver a la cancha entendiendo que su conducta está perjudicando su desempeño y el de su equipo”, explicó el concejal.
La propuesta también contempla instancias previas de concientización antes de los partidos, destinadas a árbitros, jugadores, cuerpos técnicos y familias, para explicar el funcionamiento de la herramienta y reforzar el compromiso colectivo con la prevención de la violencia.
La implementación sería inicialmente piloto y voluntaria, alcanzando divisiones inferiores masculinas y femeninas y categorías juveniles y formativas de las ligas de fútbol de Rosario que adhieran al programa. “No alcanza con sancionar cuando la violencia ya ocurrió. Tenemos que trabajar en la prevención y, especialmente en las categorías formativas, aprovechar el deporte como una herramienta para educar en valores”, afirmó Gavira.
Finalmente, el proyecto propone en otras de sus etapas analizar mecanismos específicos para abordar también situaciones protagonizadas por integrantes de cuerpos técnicos, colaboradores, y hasta aquellas que estén observando el encuentro, cuando incurran en amenazas, agresiones o conductas intimidatorias.






















