La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se declaró en estado de alerta y movilización tras el fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que anuló las elecciones nacionales del sindicato, desplazó a la conducción conducida por Abel Furlán y dictaminó la intervención de la entidad. A través de un duro comunicado, el principal gremio industrial del país rechazó la medida, denunció complicidad empresarial y convocó a todo el arco sindical argentino a resistir la decisión judicial.
El gremio apuntó directamente contra los jueces de la Sala VIII de la Cámara del Trabajo, Víctor Pesino y María Dora González —a quienes acusaron de haber avalado previamente la reforma laboral del gobierno—, señalando que dictaron un fallo “arbitrario, antidemocrático y que avasalla la autonomía de la organización”.
Desde la conducción de la UOM enmarcaron la intervención judicial como el corolario de una maniobra de desgaste que comenzó en el ámbito interno y sectorial. “Este ataque llega en el mismo momento en que venimos enfrentando a las principales patronales del sector para defender el salario, después de una pérdida brutal en los últimos dos años”, denunció el sindicato.
Según el documento, la ofensiva judicial se inició con la impugnación del proceso electoral en la seccional Campana y continuó con intentos de bloquear el funcionamiento del Colegio Electoral Nacional. Para la conducción desplazada, el sector interno que resultó derrotado en las urnas “eligió transformarse en instrumento de los grupos empresarios y de un gobierno que destruye la industria nacional”.
Ante la gravedad institucional que representa la intervención de un sindicato de 83 años de historia, la UOM lanzó un llamado de auxilio y acción conjunta a todas las centrales de trabajadores del país. Afirman que “defender a la UOM es defender al movimiento obrero frente a un modelo económico que necesita sindicatos débiles para imponer ajuste y precarización”.
El comunicado concluye con una fuerte advertencia al sector político y judicial, asegurando que los trabajadores metalúrgicos responderán con “democracia sindical, organización y lucha” para revertir la medida, recordando que la organización ya ha sobrevivido históricamente a procesos de proscripción y persecución.





















