En una cumbre clave realizada en la histórica sede de Azopardo, la CGT, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma sellaron un acuerdo estratégico para avanzar en un plan de lucha unificado. El objetivo central es frenar la reforma laboral, contener la ola de despidos y denunciar la licuación de los salarios.
La preocupación de los popes sindicales escaló a niveles máximos luego de que el Ministerio de Capital Humano iniciara el procedimiento para renegociar 446 convenios colectivos de trabajo, tras la caída del Régimen de Ultraactividad. Para las centrales obreras, esta medida representa una amenaza directa sobre derechos históricos y una flexibilización encubierta que debilita el entramado productivo nacional.
— CGT (@cgtoficialra) June 18, 2026
Compartimos un encuentro con la @CTAok y la @CTAAutonoma en la casa de las y los trabajadores. pic.twitter.com/yJ8G0JR9za
“La defensa del trabajo exige una respuesta colectiva y organizada; hoy la unidad dejó de ser una consigna para convertirse en una necesidad estratégica”, advirtió el cegetista Jorge Sola -del sector de Seguros- al término de la reunión.
La sintonía entre las tres centrales ya se había hecho notar en la reciente Conferencia Internacional de la OIT, pero ahora busca traducirse en la calle. Desde las CTA calificaron la cumbre como el inicio de una etapa de mayor articulación, confirmando que habrá encuentros periódicos para coordinar movilizaciones y medidas de fuerza conjuntas.
El diagnóstico que comparten los dirigentes es alarmante, a la destrucción sostenida del empleo registrado (tanto público como privado) y al deterioro salarial, le suman la reciente intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Los gremios denuncian un “ataque por varias bandas” del Ejecutivo, por lo que prometen un segundo semestre con un protagonismo sindical mucho más agresivo en las calles.




















