Hace aproximadamente un mes la referente de kiosqueros de la ciudad anunciaba demoras en las entregas y falta de álbumes, sin embargo lejos de mejorar dicha situación, la cosa fue empeorando.
El fenómeno central que describe Liliana es la reventa mayorista de figuritas: según explica, los grandes distribuidores prefieren entregar la mercadería a revendedores antes que a los kiosqueros, porque les pagan más caro y así obtienen ganancias mucho mayores.
Esto generó que el precio que históricamente pagaban los kiosqueros (entre $2.300 y $2.800) se haya disparado a valores de $3.000 a $4.000, muy por encima de los $2.000 que, según indica Panini, fija como precio oficial.
En cuanto al contexto y las comparaciones, Liliana sostiene que la situación es peor que en el Mundial anterior, hace cuatro años, cuando la presencia de revendedores era menos visible. Como ejemplo de esto mencionó haber comprado figuritas en una verdulería, y describe la multiplicación de álbumes distintos como un factor que termina saturando a los comerciantes, que ya no quieren tomar más stock porque no logran venderlos. También relata un episodio puntual: el robo de cajas de figuritas de Coca-Cola desde un depósito de la empresa, mercadería que terminó en manos de revendedores y que hoy se consigue a $5.000 o $6.000 el paquete.
Al ser consultada sobre si hay un panorama de posible normalización de esta situación, Liliana estimó que recién en dos o tres semanas habrá soluciones, una vez terminado el Mundial, lo cual normalizará la oferta, aunque advierte que para entonces “ya nadie las va a querer”.




















