Un fuerte operativo policial se desplegó este miércoles en barrio Abasto, luego de que llegara una encomienda sospechosa a una clínica vinculada al titular de la DAIA Rosario, Gabriel Dobkin. El paquete no había sido solicitado y, tras la intervención de la Brigada de Explosivos de la Unidad Regional II, fue detonado de manera controlada.
El procedimiento tuvo lugar en la zona de Paraguay al 2000, donde funciona la clínica Pilares del Rosario. Según la información preliminar, el envío llegó a través de una empresa de paquetería y llamó la atención del personal del lugar por no estar previsto. Ante la duda, se dio aviso a la Policía.
Los agentes acudieron con un perro detector, que marcó en dos oportunidades la posible presencia de explosivos. Dentro de la encomienda había un paquete de cigarrillos envuelto con cinta transparente y con un peso mayor al habitual. Por prevención, los efectivos cavaron una fosa en el patio trasero del establecimiento y realizaron una explosión controlada de la sustancia detectada.
Durante varias horas, la zona permaneció vallada y con presencia de la Brigada Motorizada. También se restringió el tránsito en inmediaciones de Paraguay e Ituzaingó, mientras familiares de pacientes aguardaban para ingresar al centro de salud.
La investigación quedó en manos de la unidad fiscal de Flagrancia del Ministerio Público de la Acusación, que ordenó tomar testimonios, relevar cámaras de videovigilancia y realizar pericias sobre el material secuestrado.
El episodio generó preocupación en la comunidad judía local y nacional. DAIA Argentina emitió un comunicado en el que expresó su “más enérgico repudio” ante el hecho ocurrido el 6 de mayo en Rosario y remarcó que se trató de una situación “gravísima”, que motivó la intervención de la Brigada de Explosivos y un importante operativo de seguridad.
“La gravedad de lo sucedido excede cualquier diferencia ideológica o política y constituye un hecho profundamente alarmante para toda la sociedad democrática”, señalaron desde la entidad. Además, advirtieron que ningún acto de intimidación, amenaza o violencia puede ser tolerado ni naturalizado, “mucho menos cuando se dirige contra dirigentes comunitarios o instituciones representativas”.
En el mismo texto, DAIA manifestó su solidaridad con el dirigente agredido, su familia, la comunidad judía de Rosario y toda la población afectada por el episodio. También reclamó el pronto esclarecimiento de lo ocurrido y el accionar correspondiente de la Justicia y de las autoridades competentes.
La entidad sostuvo que este tipo de ataques no sólo afectan a la persona involucrada, sino que también golpean valores básicos de convivencia, pluralismo, respeto y libertad. “Seguiremos trabajando de pie y con valentía, reafirmando nuestro compromiso permanente con la paz, el diálogo, la convivencia democrática y la lucha contra toda forma de antisemitismo, judeofobia y violencia”, concluyó el comunicado.





















