En una jornada marcada por la rosca política, la oposición no logró alcanzar el quórum en la Cámara de Diputados y el Gobierno nacional consiguió estirar los plazos para la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La sesión especial, que estaba convocada para debatir seis iniciativas sobre la evolución patrimonial del funcionario y evaluar una posible moción de censura para apartarlo de su cargo, terminó frustrada. Ante la falta de números, el titular de la Cámara Baja, Martín Menem, dio inicio al encuentro solo para habilitar las expresiones en minoría.
La jugada del oficialismo contó con el respaldo clave del PRO, la UCR y otros bloques aliados, quienes no bajaron al recinto. Como contraestrategia para ganar tiempo y desactivar la presión opositora, el Gobierno nacional convocó a una reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales para la próxima semana, buscando canalizar allí el tratamiento formal de los pedidos que pesan sobre el vocero presidencial, investigado por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos.
Desde la oposición salieron con los tapones de punta. El jefe de la bancada de Unión por la Patria, el santafesino Germán Martínez, apuntó contra “la tercera etapa del escándalo de Adorni”, denunciando que el funcionario admitió haber ingresado al régimen de inocencia fiscal tras “recuperar la memoria” sobre inversiones en criptomonedas no declaradas desde 2014.
En la misma sintonía, Nicolás del Caño (Frente de Izquierda) repudió la maniobra oficialista, acusando al Gobierno y a sus aliados de unirse para “lograr la impunidad” de los funcionarios cuestionados por la Justicia.



















