El Fondo Monetario Internacional volvió a marcar lineamientos sobre el esquema tributario argentino y planteó una reforma de fondo que incluye dos puntos sensibles: que más trabajadores vuelvan a pagar Ganancias y que se eleve la carga efectiva sobre los monotributistas.
La recomendación forma parte del informe del organismo sobre la Argentina, donde se propone ampliar la base impositiva para generar recursos adicionales equivalentes a hasta 3,3% del PBI. Según el FMI, parte de esa recaudación permitiría compensar una futura reducción de tributos considerados distorsivos, como las retenciones y el impuesto al cheque.
En el caso de Ganancias, el Fondo señaló que la cantidad de asalariados alcanzados por el impuesto quedó por debajo de niveles previos y sugirió reducir el mínimo no imponible para que al menos el 20% de los trabajadores formales quede incluido, en una proporción similar a la de 2019. Esa modificación, según sus cálculos, podría aportar alrededor de 0,4% del PBI.
El organismo también pidió armonizar deducciones entre asalariados, autónomos y monotributistas, además de simplificar la estructura de alícuotas, al considerar que hoy existen diferencias importantes entre contribuyentes con ingresos similares.
Otro eje del planteo apunta directamente al monotributo. El FMI reconoció que el régimen simplificado favoreció la formalización y amplió la cobertura previsional y de salud, pero advirtió que genera una carga mucho menor que el régimen general. Para el organismo, esa diferencia incentiva a empresas y trabajadores a mantenerse artificialmente en categorías bajas y desalienta el crecimiento.
Por eso, propuso alinear las contribuciones y tasas efectivas del monotributo con el sistema general, reducir los saltos entre categorías y usar herramientas digitales para mejorar el control y el cumplimiento. Según el informe, una reforma de ese esquema podría aportar entre 0,4% y 1% del PBI.
El documento también menciona cambios en IVA, impuestos corporativos y tributos específicos sobre consumos como tabaco, alcohol y bebidas azucaradas. La lógica general del planteo es ampliar bases, reducir exenciones y simplificar el sistema, con compensaciones focalizadas para sectores vulnerables.






















