El costo de vida en Argentina volvió a marcar un nuevo piso en marzo: una familia tipo necesitó ingresos por encima de $1.434.000 para no ser considerada pobre, según los datos oficiales difundidos por el Indec.
El dato surge de la evolución de la Canasta Básica Total (CBT), que delimita la línea de pobreza y registró una suba del 2,6% durante el mes. En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide la indigencia, trepó 2,2% y se ubicó en $658.011 para un hogar de cuatro integrantes.
Detrás de los números, el impacto se siente en el día a día. Los ingresos necesarios para cubrir las necesidades básicas continúan creciendo en un contexto donde la inflación sigue elevada: en marzo alcanzó el 3,4% y acumuló 32,6% en los últimos 12 meses.
El informe también detalla las distintas escalas de ingresos según la composición familiar. Mientras una persona sola necesitó más de $464.000 para no ser pobre, un hogar de cinco integrantes requirió más de $1,5 millones mensuales.
Si bien la suba de la canasta se mantuvo levemente por debajo del índice general de precios en el mes, el acumulado anual refleja una presión sostenida sobre los bienes esenciales. En los últimos doce meses, la CBT avanzó más de 30%, consolidando una tendencia que impacta directamente en el poder de compra.
El fenómeno se da en un escenario en el que los salarios no logran recomponer completamente lo perdido frente al encarecimiento de alimentos, servicios y transporte. Así, cada actualización de la canasta redefine el umbral de pobreza y deja a más hogares en una situación de vulnerabilidad.
Con estos valores, el desafío para las familias no es solo sostener el consumo, sino evitar caer por debajo de una línea que se mueve mes a mes y que refleja, cada vez con mayor crudeza, el peso del costo de vida en la economía cotidiana.





















