La Estación Apeadero Sur atraviesa una situación crítica. El edificio permanece cerrado durante gran parte del día por falta de agua, reducción de servicios ferroviarios y reiterados hechos de vandalismo, un cuadro que vecinos y usuarios describen como de abandono.
La falta de suministro obligó a trasladar personal a Rosario Norte, ya que las condiciones impiden el funcionamiento normal de la terminal. Actualmente, la estación solo abre durante la madrugada, cuando llega la formación procedente de Buenos Aires y hasta la salida del tren de regreso.
El cierre afecta a los pasajeros que necesitan comprar boletos o cargar la tarjeta SUBE de manera presencial. Aunque el horario de atención de boletería debería funcionar algunos días, en la práctica la persiana permanece baja.
La estación, inaugurada en 2015 como una apuesta para fortalecer la conectividad ferroviaria de la zona sur, quedó lejos de aquel proyecto inicial. A la falta de servicios se suma el deterioro del sistema de trenes de pasajeros, con menos frecuencias y recorridos limitados.
Vecinos del sector también denuncian robos, presencia de basura, daños en techos y estructuras, y ausencia de controles. Según relataron, desde que se retiró un puesto de la Policía Federal, el lugar quedó más expuesto al desmantelamiento y al vandalismo.





















