El emblemático edificio de Sarmiento y Córdoba, en el centro de la ciudad, transita sus horas más oscuras. Tras el naufragio de la experiencia comercial iniciada en mayo de 2023 por capitales locales, la mítica tienda se convirtió en un esqueleto semivacío. En las últimas horas, la llegada de fletes y camionetas marcó el inicio del desmantelamiento de los locales, dejando una postal de vidrieras desnudas, persianas bajas y cajas arrumbadas en pleno invierno rosarino.
El abrupto final de esta etapa se explica por el contexto de profunda recesión y caída del consumo, sumado a problemas edilicios -como la rotura de las escaleras mecánicas- que sepultaron la accesibilidad a los pisos superiores. Los comerciantes tienen tiempo hasta el 20 de julio para retirar sus pertenencias y liberar definitivamente el espacio.
Por estas horas, el conflicto se mudó al terreno legal. Los dueños del inmueble y la gerenciadora Onatisur se encuentran cruzados por reclamos económicos millonarios tras la rescisión anticipada del contrato. Mientras la firma administradora exige indemnizaciones, los propietarios reclaman meses de alquileres caídos. Si no hay acuerdo amigable para la entrega de llaves, el próximo 28 de julio irán a una mediación prejudicial para evitar un juicio por desalojo.

A pesar de la incertidumbre, el futuro del histórico inmueble ya despierta interés en el mercado. Al ya conocido grupo uruguayo Chic Parisien, en los últimos días se sumó un operador de capitales chinos proveniente de Buenos Aires. Ambos grupos miran de cerca el gigante de la peatonal, que espera una nueva oportunidad para recuperar el esplendor perdido.




















