La presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en el acto central por el Día de la Bandera era, junto a la del vocero Manuel Adorni, el foco más observado por toda la plana política. En medio de un clima de extrema frialdad, el protocolo -definido tras un pedido explícito de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei- determinó que la vicepresidenta no se sentara junto al Gabinete nacional. La vicemandataria ocupó un lugar en el Monumento a la Bandera junto a miembros oficiales de la provincia.
Villarruel fue desplazada al escenario secundario, encabezando la fila de las autoridades santafesinas y separada por un pasillo de los ministros de la Nación. “Me senté donde me asignaron, al lado de la presidenta de la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe (Clara García). Conversé con ella y conversaré con todos los que quieran”, señaló de manera tajante ante la prensa tras el cierre del acto.
La vicepresidenta confirmó que asistió tras recibir la invitación formal de la Gobernación de Santa Fe, aunque aclaró que hubiese viajado de igual manera. Sin filtro, apuntó contra Javier Milei y el resto de los ministros por haber omitido el saludo protocolar. “Parece que es difícil saludar a una vicepresidente en plena democracia. Hay que preguntarles a ellos por qué son maleducados”, disparó con dureza Villarruel.

Por otro lado, la titular del Senado intentó dejar en claro el motivo de su visita a la ciudad. “Vengo a darle mi homenaje al principal prócer que hizo de la honestidad la razón de su vida, el general Belgrano”, expresó.
Por último, Villarruel reiteró a los medios presentes su amor por Rosario y dijo que le falta “ir a la cancha” de Rosario Central, club del que es hincha.



















