El boom de las aplicaciones de delivery como PedidosYa, Rappi o Mercado Libre transformó por completo las calles de Rosario. En la actualidad se estima que unas 9 mil personas se ganan la vida repartiendo en moto o bicicleta, pero lo hacen sin lugares aptos para el descanso, el resguardo del clima o las necesidades básicas. Para ponerle un freno al caos de veredas y plazas colmadas de repartidores en espera, el concejal Federico Lifschitz presentó un proyecto para crear “Estaciones de Refugio Modulares Urbanas”.
La idea busca ordenar el espacio público, mejorar la convivencia y darles condiciones dignas a los trabajadores. “Queremos que los trabajadores cuenten con infraestructura adecuada y ordenar su uso en puntos estratégicos de la ciudad”, explicó Lifschitz. Los módulos serán estructuras desmontables, sustentables y de bajo impacto ambiental, pensadas para no obstruir el paso de los peatones.

El proyecto propone que las estaciones se financien mediante convenios con las propias aplicaciones de delivery y empresas privadas, bajo el esquema de responsabilidad social empresaria.
Los refugios se instalarán en zonas clave de Rosario, especialmente cerca de corredores gastronómicos, centros de transbordo, áreas comerciales, parques y plazas con alta demanda logística.

El equipamiento que tendrán las estaciones: estaciones de carga eléctrica con energía solar y puertos USB, estacionamiento para bicis, infladores y herramientas básicas de mecánica, asientos de descanso y puestos de hidratación, conexión Wifi gratis e iluminación LED y cámaras de videovigilancia conectadas para garantizar la seguridad.

La iniciativa promete cambiarle la cara a las zonas comerciales de la ciudad, concentrando una actividad que hoy se da de forma dispersa e informal en las esquinas rosarinas.



















